• domingo 29 de enero del 2023

Aplazado al 12 de septiembre el juicio por el delito de Las Ventas de Retamosa al no presentarse una acusada

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TOLEDO, 20 Jun.

El juicio por el delito de Las Ventas de Retamosa (Toledo), saldado con el homicidio de una mujer y el intento de asesinato de su hijo de 12 años el 4 de mayo de 2018 por la parte de un sicario contratado por un matrimonio que conocía a la víctima por haber trabajado para ellos como usada del hogar, está sosprechado que se aplace al 12 de septiembre al no haberse anunciado este lunes en la Audiencia Provincial de Toledo entre las acusadas, en concreto la pareja sentimental del presunto sicario.

Fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha han explicado que la previsión, y ahora se ha comunicado a las partes, es que el juicio se aplace al 12 de septiembre. No obstante, hasta el momento en que no se escoja al jurado habitual, algo que se está generando en estos instantes, esta resolución no va a ser eficaz.

Según el escrito de acusación del Ministerio Fiscal, recogido por Europa Press, los acusados L.C.M. (popular como 'El Vacas') y su mujer, M.C.M.V, al lado de las víctimas M.M.A y su hijo D.B.M. y su familia, vivían en Las Ventas de Retamosa.

Todos ellos se conocían con ocasión de haber trabajado M.M.A. para ellos, primero cuidando al padre de L.C.M. y más tarde como usada de hogar para la familia C.M. Fue ahí en el momento en que han comenzado las desavenencias entre las dos partes, motivadas tanto por ciertas formas de proceder extramatrimoniales de M.C.M.V., presenciadas por M.M.A., como por el accionar amenazador de L.C.M. al no quererle descubrir lo previo M.M.A. y acusarla de haberse correspondiente de 30.000 euros que los acusados tenían ocultos en su hogar.

El matrimonio amenazaba con ocasionarle algún mal a M.M.A. y a su familia. De hecho, L.C.M. tenía una pistola que le exhibía al unísono que la conminaba, lo que ocasionó miedo a la víctima y también impedía que los denunciase.

Como consecuencia de las protestas de M.M.A., la pareja fue echada del pueblo --destierro que acordaron los patriarcas de la región por el accionar del matrimonio en la ciudad en app de los usos y prácticas mercheras-- y de lo que responsabilizaron a M.M.A. El día de la expulsión fue llamada M.M.A., la que asistió en compañía de su hija S.B.M., y en ese instante el matrimonio la conminó con matarla a ella y a sus hijos.

Los acusados, en compañía de sus 4 hijos, se marcharon a residir, por un tiempo, a Badalona (Barcelona), dándose la coyuntura de que M.C.M.V. tenía una hermana (M.P.M.V.) radicando en la ciudad de Sant Adriá de Besós, ciudad donde pasó su niñez el acusado R.R.A. y a pocos 12 km de la ciudad de Moncada y Reixach, donde radicaba, en el instante de los hechos, en compañía de su pareja sentimental la asimismo acusada A.S.A., y con el que les fue simple entrar en contacto al desplazarse las dos partes por exactamente los mismos entornos de delincuencia.

Antes del día 4 de mayo de 2018 la pareja contrató los servicios de R.R.A., a fin de que en lugar de una proporción de dinero acabara con la vida de M.M.A. y de su hijo, a los que no conocía.

La compañera sentimental del presunto sicario, con conocimiento de la comisión del ataque a la vida de M.M.A. y de su hijo D.B.M., asistió a R.R.A. a favorecerse del delito recibiendo en su cuenta corriente 400 euros, a propósito de su procedencia ilegal, una parte del dinero acordado por la comisión del hecho ilícito realizado por su compañero sentimental, y por el silencio de su compañero para no delatar a L.C.M. y M.C.M.V. disponiendo de estas proporciones.

Los acusados R.R.A. y L.C.M. antes del día 4 de mayo de 2018, se desplazaron desde la ciudad de Barcelona hasta la ciudad madrileña de Torrejón de la Calzada. R.R.A. se dirigió a Las Ventas de Retamosa y también interceptó el vehículo de la víctima, que viajaba con su hijo menor D.B.M.

Una vez logró que esta detuviese la marcha, asiendo la pistola de calibre 7,65 milímetros, efectuó siete tiros por el cristal de la ventanilla del lado del conductor, sin oportunidad de reacción de defensa por la parte de exactamente la misma frente a un ataque inesperado y sorpresivo, lo que provocó su fallecimiento, admitiendo de igual forma la oportunidad de que ciertos tiros alcanzase al menor D.B.M., logrando ocasionarle la desaparición.

En este delito, hay una cuarta parte acusado, Y también.M.V., que, con conocimiento de todos y cada uno de los hechos ejecutados, actuó tratando remover pruebas, primero tratando estar comunicado con otros internos de la prisión de Ocaña con la intención de que el acusado R.R.A. no declarase sobre las situaciones del hecho, diciéndole que le pasarían dinero a fin de que no les faltara nada a el y a A.S.A., y que al ser inútiles esos intentos confió a un letrado, cuyos honorarios eran satisfechos por la familia de L.C.M. y M.C.M.V.

El fiscal apunta además de esto que los acusados no sufrían ninguna nosología ni afección que les impidiese comprender la llegada de sus actos. A R.R.A se le evalúa además de esto por un delito de tenencia ilegal de armas, otro de hurto de manera fuerte y otro de hurto.

El fiscal solicita una lástima de 46 años de prisión para R.R.A por los delitos de asesinato y asesinato en nivel de tentativa, por los delitos de tenencia ilegal de armas, tal como el delito de hurto de forma fuerte. A L.C.M. y M.C.M.V. le impone una lástima de 40 años de prisión para cada uno por los delitos de asesinato y asesinato en nivel de tentativa.

La fallecida, vivía con su hijos menores D.B.M. y S.B.M, los que dependían a nivel económico de ella. En exactamente el mismo hogar conviva con su pareja sentimental A.Y también.B y la víctima sostenía una relación día tras día con su madre M.A.F.

La indemnización total que tienen que abonar los tres acusados conjunta y solidariamente, a solicitud del Ministerio Público, sube a prácticamente 350.000 euros: cien.000 para entre las hijas de la víctima, 147.000 euros para el segundo hijo que presenció los hechos, 50.000 para su pareja y otros 50.000 para su madre.

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