Castilla-La Mancha refuerza la seguridad del paciente con nuevo decreto normativo
El Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha ha aprobado un decreto que establece un marco homogéneo para mejorar la seguridad en todos los centros sanitarios de la región, tanto públicos como privados, aplicándose en un plazo de un año. La normativa busca reducir incidentes adversos y elevar la calidad asistencial mediante la implementación de sistemas de gestión de riesgos y una cultura de seguridad compartida.
Este avance se produce en un contexto político marcado por la apuesta del Ejecutivo regional por la mejora de los servicios públicos sanitarios, en medio de debates sobre la financiación y la gestión del sistema. La normativa surge además en un momento en el que las administraciones autónomas enfrentan presiones por garantizar la calidad en la atención sanitaria, especialmente tras los desafíos derivados de la pandemia y las reclamaciones ciudadanas.
La directora general de Cuidados y Calidad del Sescam, Montserrat Hernández, ha subrayado que el decreto representa un paso decisivo para consolidar una cultura preventiva y de aprendizaje en la sanidad regional. La norma establece obligaciones concretas para centros sanitarios, incluyendo la designación de responsables y la creación de comisiones de seguridad.
Uno de los aspectos clave de la normativa es la implantación de un sistema confidencial y no punitivo de notificación de incidentes, destinado a analizar errores y prevenir su repetición. La medida apunta a fortalecer la confianza de la ciudadanía en el sistema público de salud, en línea con los compromisos políticos de transparencia y mejora continua.
En el contexto político actual, el decreto refleja la voluntad del Gobierno regional de responder a las demandas sociales por mayor seguridad y calidad en la atención sanitaria, en un escenario en el que la gestión pública busca diferenciarse mediante políticas de calidad y eficiencia. La actualización normativa busca además colocar a Castilla-La Mancha a la vanguardia en seguridad clínica a nivel nacional.
Este impulso normativo forma parte de una estrategia más amplia de modernización del sistema sanitario en Castilla-La Mancha, que ha priorizado la inversión en formación y sistemas tecnológicos para mejorar la seguridad del paciente y reducir eventos adversos en un entorno de creciente demanda y expectativas sociales.