Crecen las pensiones en Castilla-La Mancha un 2,25% en mayo, impulsadas por cambios legislativos
En mayo, Castilla-La Mancha registró un total de 409.048 pensionistas, un aumento del 2,25% respecto al año anterior. La pensión media en la región alcanzó los 1.287,58 euros, situada por debajo de la media nacional en 83,13 euros. Guadalajara lidera en cantidad de perceptores con 130.092, mientras Toledo cuenta con la mayor cifra de pensionistas, 130.092 en total.
Este incremento responde, en parte, a la revalorización de las pensiones aprobada por el Gobierno, que en 2026 alcanzó una subida del 2,7%, en línea con la inflación prevista. Además, la política de revalorización busca mantener el poder adquisitivo de los jubilados en un contexto económico marcado por la recuperación tras la pandemia y la inflación persistente.
Este aumento de las pensiones tiene implicaciones directas en la economía regional, dado que la mayor parte de los perceptores son jubilados y pensionistas que consumen en sus comunidades. La mayor pensión media en Guadalajara, de 1.452,55 euros, refleja también las desigualdades económicas dentro de la propia región.
Desde una perspectiva política, estas cifras evidencian los esfuerzos del Gobierno por mantener la estabilidad del sistema de pensiones en un escenario de tensión demográfica y envejecimiento poblacional. La ampliación del número de perceptores y el aumento en la cuantía de las pensiones consolidan la importancia de las políticas sociales en el marco de las decisiones públicas.
El contexto más amplio revela que, en toda España, la Seguridad Social destinó en mayo más de 14.365 millones de euros al pago de pensiones, lo que supone un incremento del 6,1%. La tendencia de aumento en las jubilaciones demoradas refleja cambios en la edad de acceso y en la normativa, con una edad media de jubilación que se sitúa en 65,5 años, en aumento desde 2019.
De cara al futuro, las políticas de incentivo a la demora en la jubilación, junto con la revalorización automática de las pensiones, buscan hacer frente a los desafíos del envejecimiento poblacional. La tendencia indica un incremento en la edad de retiro y en la cantidad de pensiones, lo que afectará la estructura del sistema en los próximos años.