• jueves 08 de diciembre del 2022

Fuentelgato afianza su "cocina inesperado" en la España vaciada y pone a Huerta del Marquesado en el mapa gourmet

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CUENCA, 5 Oct. (De Paula Guzmán para EUROPA PRESS) -

Fuentelgato, el lugar de comidas que revoluciona Cuenca tras cosechar su primer Sol Repsol desde Huerta del Marquesado con Olga García y Álex Paz a la Cabeza, consolidó su oferta gastronómica en un pueblo de solamente 200 pobladores en medio de una Serranía de Cuenca.

Los dueños dse conocieron en la Escuela de Hostelería de Valencia y tras pasar por múltiples trabajos en los que desempeñaban muchas horas y cobraban "lo justito", eligieron poner con rumbo a Huerta del Marquesado "para realizar todo lo opuesto, llevar a cabo algo que agradase, ganar mucho más dinero, ahorrar y vivir un tanto mucho más relajados", confiesa Olga.

No fué al azar que Fuentelgato tomara forma en Huerta del Marquesado, puesto que la dueña del local medró allí hasta el momento en que debió irse a estudiar a Valencia.

Cuando la pareja de nuevos negociantes decidió abrir su negocio, se trasladaron al pequeño bar que regentaban los progenitores de Olga en el pueblo.

Con espacio para 12 comensales y un menú inicial de 15 euros, Olga y Álex consiguieron poner en el mapa conquense a Huerta del Marquesado y cumplir su sueño en medio de una España vaciada.

El sendero hasta Huerta del Marquesado se transforma en una experiencia improvisada que asimismo forma una parte del desarrollo Fuentelgato para destapar que Cuenca es considerablemente más que su capital. Los comensales y chefs están en exactamente el mismo punto, no tienen idea qué van a comer ni que cocinarán.

La evolución de su cocina les permitió a Olga y Álex derivar su menú en uno mucho más riguroso de 80 euros que vive de lo que les traen los distribuidores, al fin y al cabo, cocina del día a día.

"Es más difícil el envío de distribuidores en tanto que como nos encontramos en un pueblo pequeñísimo, en el final dependemos más que nada de envíos del producto", señala Olga.

Actualmente, los platos de Fuentelgato acostumbran a estar compuestos de 2 o tres elementos y 2 o tres preparaciones que dependen de los envíos del día, pero que asimismo son dignos de un Sol Repsol.

"No yo sé lo que habrá en 2 o tres meses por el hecho de que nos fiamos cien% de los distribuidores. Es una relación de plena seguridad, no sé lo que haré la semana próxima", confiesa Álex tras aceptar que al comienzo le costó amoldarse, si bien en este momento haya encontrado la diversión en la improvisación.

Con prácticamente 300 ejemplares, la bodega de Fuentelgato pertence a las bazas fuertes del sitio que no dejan indiferente a los visitantes, acepta el chef Paz.

"Es una inversión alta y es complejo pues cuesta seducir a gente de que prueben novedades, más que nada en estas zonas", señala.

Tras la cocina creativa, los veinteañeros se decantan por el planeta del vino, una pasión con la que aceptan "estimar ofrecer un pasito mucho más".

También, aceptan que Fuentelgato ha de ser un viaje lleno de sinergias positivas en el que se descubra el ambiente de Cuenca y otros ámbitos no gastronómicos, asegurando que "la rivalidad nos viene súper bien" y acogiendo cualquier lugar que ofrezca cosas distintas para no transformarlo en un viaje en balde a comer a su lugar de comidas.

El Sol Repsol y la nominación a 'Mejor Chef Revelación' en la edición de Madrid Fusión, le supuso a Fuentelgato un impulso para hacerse conocer en el resto de la zona.

La pasión de llevar a cabo algo nuevo y transformarse en sus jefes les llevó hasta Huerta del Marquesado.

Y el deseo de trabajar en un lugar de comidas familiar que tratase a los clientes del servicio como amigos les condujo hasta la guía turística más esencial del país.

Olga y Álex saben que el sitio en el que están les hace particulares y no vacilan en aceptar que "si el cliente desea buscar algo nuevo en la región debe venir aquí".

Aunque mudarse a Huerta del Marquesado "fue prácticamente una obligación" y su propósito era ahorrar para regresar a Valencia cuanto antes, la pareja de nuevos negociantes no lo tiene tan claro.

Ninguno sabía que el reconocimiento a su trabajo se hallaría en un pueblo de solamente 200 pobladores y el incremento de reservas y comensales les haría replantearse sus ideas iniciales.

En 2022, Fuentelgato está en esa línea entre el deseo de estimar evaluar un plato revolucionario y que te lo ayuda un amigo en un ámbito 'de siempre'.

Pero llegar a este punto no fué simple para ninguno de los chefs, quienes confiesan que este año estuvieron "regularmente peleando contra las situaciones naturales en una zona con el PIB mucho más bajo de Europa".

Tras haber ganado el Sol Repsol, Olga piensa sobre las auténticas misiones de Fuentelgato y se cerciora en la iniciativa de que "ponerte una misión que si no logras sea desepcionante, no lo creo favorable".

Con esta reivindicación, los 2 jóvenes apuestan por otra expectativa, la de que la multitud desee regresar a Huerta del Marquesado. Por ello, su novedosa intención es proseguir subiendo el nivel sin ofuscarse con ser absolutamente nadie específicamente.

Las nominaciones y los soles les dieron el empujón para investigar mientras que trabajan, posibilitarse otro género de modelos y jugar en una independencia que no tuvieron en un comienzo.

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