Joven parricida en Brihuega: Conflictos familiares debido a desempleo, según familiar

Joven parricida en Brihuega: Conflictos familiares debido a desempleo, según familiar

GUADALAJARA, 16 Nov. - En el juicio que se está llevando a cabo en la Audiencia Provincial de Guadalajara por el presunto parricidio en Brihuega, la hermana del acusado ha declarado que sus padres estaban hartos de él porque no quería trabajar. Sin embargo, afirmó que cuando lo vio en el hospital el día de los hechos, lo vio bien.

En el segundo día de la vista, la hermana del presunto parricida reconoció que había discusiones familiares debido a la falta de trabajo de su hermano. Además, mencionó que su padre estaba especialmente molesto. Por otro lado, durante una visita a la finca de sus padres, ella notó que en la habitación del acusado había dos libros sobre patrimonio y sucesiones, lo que la llevó a pensar que pudo haber cometido el crimen por motivos económicos.

La hija de las víctimas no sabía sobre los trastornos psiquiátricos del acusado, excepto por su diagnóstico de trastorno bipolar. Sin embargo, sí estaba al tanto de su consumo de drogas y de otros episodios problemáticos. La hermana y otros testigos coincidieron en que al acusado no le gustaba trabajar, pero dependía económicamente de sus padres.

La hermana también reveló que sus padres le habían dicho varias veces que tenía que hacer algo con su vida, ya que no podían seguir manteniéndolo. Además, mencionó que su hermano estaba constantemente ingresado en hospitales y clínicas privadas, pero que nunca le dieron una explicación clara sobre su estado de salud.

Después de la detención del acusado, la hija de las víctimas afirmó que fue cuando él admitió haber matado a sus padres. Desde entonces, solo ha recibido llamadas de él para pedir dinero. Por su parte, el padrino del acusado y amigo cercano de la familia dijo que nunca presenció discusiones graves entre los padres y el acusado, pero reconoció las dificultades de una persona que depende económicamente de sus padres.

El acusado acudió primero a casa de su padrino después de los hechos. En ese momento, el padrino lo describió como nervioso y excitado, pero sin otros síntomas. Además, afirmó que el discurso del acusado era coherente y nunca imaginó que lo que les estaba contando no fuera cierto.

Tanto el padrino como su esposa coincidieron en que no notaron signos de consumo de drogas en el acusado, aunque él mencionó la posibilidad de que alguien hubiera entrado en la vivienda debido a sus deudas y llegó a preguntar cuánto tiempo tarda una persona en morir si le cortan el cuello.

El resto de los testigos que comparecieron en el juicio no conocían las discusiones significativas entre el presunto parricida y sus padres. Tampoco estaban al tanto de sus problemas de salud mental o consumo de drogas, pero sí sabían que no le gustaba colaborar en casa a pesar de no trabajar.

Posteriormente, declararon varios guardias civiles que afirmaron que el acusado describió coherentemente y tranquilo los hechos cometidos el día anterior durante su interrogatorio.

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Castilla-La Mancha