La producción de cereales en Castilla-La Mancha cae un 20% por impacto climático
La cosecha de cereales en Castilla-La Mancha se estima en 3,5 millones de toneladas, un descenso del 20% respecto al año anterior. La campaña se ha visto afectada por altas temperaturas, heladas y retrasos en las siembras, que han reducido significativamente los rendimientos en diversas zonas.
El clima adverso ha modificado las expectativas iniciales, que apuntaban a una producción más estable. La variabilidad entre regiones es notable: mientras algunas comarcas mantienen resultados aceptables, otras registran caídas de hasta el 40%. La recolección progresa en provincias como Albacete y Ciudad Real, pero en Guadalajara apenas ha comenzado.
Más allá de la producción, el sector cerealista enfrenta una grave crisis económica. Los precios en origen han caído a niveles de hace décadas, mientras los costes de producción aumentan un 30%. La sobreoferta de cereal importado, con menos requisitos sanitarios y laborales, agrava la situación.
El sector denuncia que los agricultores venden por debajo de sus costes, poniendo en riesgo explotaciones familiares y la soberanía alimentaria. La competencia desleal y los costes elevados de insumos, junto a daños por fauna silvestre, dificultan aún más la rentabilidad.
La organización agraria pide medidas urgentes a nivel nacional y europeo, como controles en importaciones, aranceles y cláusulas sanitarias iguales para todos los productos. La finalidad es proteger la producción local y garantizar la viabilidad futura del sector cerealista.
La situación refleja una problemática estructural que requiere una respuesta coordinada. La política agrícola comunitaria y la regulación de importaciones deben adaptarse para evitar que el sector agrícola sea víctima de decisiones que favorecen la competencia desleal y la precarización del campo.