• lunes 26 de septiembre del 2022

La red de áreas de trabajo bancarias se redujo un 7,3% en Castilla-La Mancha a lo largo del primer período de tres meses del año

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MADRID/TOLEDO, 24 Jul.

El número de áreas de trabajo bancarias en Castilla-La Mancha se redujo un 7,3% a lo largo del primer período de tres meses del año, según los datos recogidos por el Banco de España.

El cierre de áreas de trabajo se ha producido en todas y cada una de las comunidades autónomas, si bien en mayor nivel en Baleares (-19,9%), Murcia (-19,7%), Cataluña (-19,4%), Madrid (-18,5%) y Castilla y León (-18,3%), si se equiparan los datos a cierre de marzo con los del mismo intérvalo de tiempo de 2021. En donde menos se recorta la red de sucursales bancarias es Navarra (-5,9%), Castilla-La Mancha (-7,3%) y Aragón (-7,9%).

En la media nacional, la red se ubica bajo las 19.000 sucursales. En preciso, la red de sucursales bancarias en el país acabó marzo en las 18.556 áreas de trabajo, un número que no se registraba desde 1976, antes del comienzo de la serie histórica sobre la evolución de las áreas de trabajo en España en 1975.

Esto piensa que el número de sucursales se ha recortado en 548 entre finales de diciembre de 2021 y finales de marzo del año vigente, un 2,87% menos, si bien si se equipara con la situación del año pasado, en el momento en que la red se componía por 21.901, el número de sucursales se ha achicado en 3.149 áreas de trabajo, un 14,5% en términos relativos. Con con en comparación con máximo histórico, de 46.118 áreas de trabajo a cierre de septiembre de 2008, el descenso es del 59,8%.

Este recorte en sucursales es consecuencia de múltiples causantes, entre ellos, la búsqueda de la banca por ganar en eficacia, reduciendo costos, lo que llevó a múltiples de las considerables entidades españolas a utilizar procesos de ajuste, especialmente en los últimos un par de años, como es la situacion de Santander, BBVA, CaixaBank o Sabadell.

Como explicación, el campo ha apuntado al ambiente persistente de géneros de interés bajos o negativos --situación que en este momento empezaría a invertirse, con el incremento de géneros de 50 puntos básicos aprobada por el Banco Central Europeo (BCE) el pasado jueves-- ha presionado sus márgenes, reduciendo su rentabilidad.

También ha señalado a la entrada de nuevos contendientes, en especial bigtechs y fintechs, y a la prioridad cada vez mayor de los clientes del servicio por los canales digitales como causas para hacer los cambios.

En este sentido, el ámbito ha experimentado en los últimos años un desarrollo de digitalización, una inclinación que se ha acelerado desde la pandemia de Covid-19, en el momento en que los confinamientos complicaron la atención personal en las áreas de trabajo.

Sin embargo, estos cambios han generado ciertas tensiones. En enero, el jubilado Carlos San Juan ponía en marcha una campaña de obtenida de firmas para soliciar un mejor trato en las sucursales bancarias, lo de daría rincón a la actualización del protocolo de medidas para progresar la inclusión financiera del ámbito rural para integrar las pretensiones de ciertos colectivos, como el de la gente con discapacidad o los mayores.

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