Las listas de espera sanitarias en Castilla-La Mancha crecen un 5,9% en un año
El incremento en las listas de espera en la sanidad pública de Castilla-La Mancha afecta a 99.315 pacientes, con un aumento de 5.558 personas en comparación con principios de 2023. De estos, 40.390 esperan una operación, 55.536 aguardan consulta especializada y 7.484 más están en lista para procedimientos quirúrgicos desde que Emiliano García-Page asumió la presidencia en 2015.
Este aumento se produce en un contexto de crecimiento presupuestario, ya que la región ha destinado 1.761 millones de euros en sanidad durante estos once años, aunque con un 37,4% de inversión sin ejecutar. La gestión sanitaria, marcada por la ralentización en estabilización de plantillas y la precariedad laboral, refleja un deterioro sostenido en la calidad del servicio público.
El colapso en Atención Primaria, la saturación en Urgencias y la escasez de profesionales son algunas de las consecuencias evidentes. Castilla-La Mancha presenta la menor tasa de médicos colegiados por habitante en comparación con otras comunidades autónomas, lo que agrava la situación. La percepción general apunta a una gestión centrada en titulares en lugar de resultados concretos.
El discurso político actual, principalmente del Partido Popular, denuncia una gestión que no ha sabido traducir el aumento de recursos en mejoras en la atención sanitaria. La falta de avances en la modernización y en la carrera profesional, sumada a las condiciones laborales precarias, generan un escenario de crisis que afecta tanto a profesionales como a pacientes.
De cara al futuro, la región enfrenta la necesidad de un cambio de rumbo. La apuesta del PP pasa por reforzar la atención primaria, reconocer a los profesionales y reducir de manera significativa las listas de espera. La gestión sanitaria en Castilla-La Mancha requiere, en definitiva, una revisión profunda para revertir el deterioro y garantizar una atención de calidad a la población.