Miles protestan en Carrascosa del Campo (Cuenca) contra las instalaciones de biogás.
CUENCA, 28 de marzo.
Este sábado, más de mil personas se unieron en Carrascosa del Campo, en la provincia de Cuenca, para expresar su firme oposición a los proyectos de plantas de biogás que se planean en la zona. La manifestación, organizada por la Asociación Vecinal Campos del Paraíso Comunidad Rural, recibió el apoyo de una amplia coalición de cuarenta organizaciones locales, reflejando el descontento generalizado entre vecinos, agricultores y comunidades diversas.
Los manifestantes recorrieron las calles de Carrascosa del Campo en un ambiente de fuerte reivindicación, enfatizando su determinación por proteger el medio rural, la salud comunitaria y el futuro de su territorio. Según los organizadores, la jornada se sintió profundamente emocional, destacando la conexión de la gente con la tierra que habita.
En el acto, se hicieron eco de la preocupación generada por la posible instalación de seis proyectos, distribuidos entre Carrascosa del Campo, Huelves y Tarancón. Los asistentes expresaron su inquietud sobre los efectos ambientales que podrían acarrear estas plantas, así como el aumento del tráfico pesado y su impacto negativo en la calidad de vida de la comunidad.
La manifestación culminó con la lectura de un manifiesto en el que representantes de diferentes generaciones se unieron para transmitir un claro mensaje: "Campos del Paraíso y su comarca no son espacios vacíos. Aquí vive gente. Nuestro futuro no se negocia". Este pronunciamiento destaca que la oposición a estos proyectos no es un acto aislado, sino la defensa de un modelo que ha tratado a los pueblos como meros depósitos para sufrimientos ambientales, mientras los beneficios se desvían hacia otros lugares.
Los residentes también denunciaron los riesgos asociados a las instalaciones de biogás, tales como la contaminación de la tierra y los acuíferos, así como las emisiones nocivas de gases y olores. Señalaron que estos proyectos no solo amenazan el entorno natural, sino que también comprometen la calidad de vida de los habitantes.
Antes de iniciar la marcha, los representantes de la protesta ofrecieron declaraciones a los medios, resaltando la naturaleza inclusiva y en expansión del movimiento. Carlos Muñoz, presidente de la Asociación Vecinal, subrayó que su lucha "no se trata de estar en contra de nada, sino de proteger lo que somos", enfatizando la necesidad de que las decisiones que afectan a los pueblos se tomen con la participación de quienes viven allí.
Remedios Bobillo, presidenta de Pueblos Vivos Cuenca, hizo un llamado de atención sobre la falta de un debate adecuado respecto a estos proyectos, advirtiendo que se están concentrando en áreas rurales sin considerar el efecto acumulativo que pueden causar. Mientras tanto, Toni Jorge, representante de Ecologistas en Acción Manchuela, afirmó que "no se puede hablar de transición ecológica sin tener en cuenta criterios de sostenibilidad real y justicia territorial".
La jornada comenzó con la proyección del tráiler del documental 'Extraños en el Paraíso', que explora cómo estas iniciativas impactan la vida en el medio rural. Su productor ejecutivo, Saúl Sánchez Román, comentó que el documental busca visibilizar los efectos que a menudo son invisibles: "No es solo una cuestión técnica, sino que se trata de la vida de las personas, su identidad y su futuro".
El manifiesto presentado también destacó que estos proyectos generan "pocos beneficios locales" y los empleos creados suelen ser limitados y especializados. Por otro lado, los efectos negativos recaen sobre la comunidad, lo que genera un desequilibrio. Además, se mencionó el "efecto llamada", que podría atraer a macrogranjas o residuos de otras regiones, alterando así la armonía social y ambiental de los pueblos.
Los organizadores celebraron la alta participación y la variedad de asistentes —jóvenes, adultos mayores, agricultores y familias— como un claro reflejo de un movimiento social que sigue fortaleciendo en la provincia de Cuenca. Aseguraron que esta movilización representa un "punto de inflexión" y planean continuar con acciones para promover un desarrollo rural que sea "justo, sostenible y acorde con la vida en los pueblos".