CUENCA, 4 de enero. En un destacado regreso, la Colegiata de Belmonte ha reinstalado en sus muros el emblemático cuadro de la Virgen de la Misericordia, después de haber pasado por un exhaustivo proceso de restauración en el Taller de la Diputación de Cuenca. Este trabajo ha logrado revelar la presencia de dos figuras, anteriormente cubiertas por una capa de pintura.
En la parte inferior del cuadro, se pueden observar los retratos de dos personajes, posicionados a ambos lados de la Virgen. Se cree que podrían ser los donantes del cuadro, representados con vestimentas del estilo francés característico de mediados del siglo XVIII, de acuerdo con la información proporcionada en una nota de prensa por la Diputación.
El estado original de la obra no era el más óptimo, con áreas en las que la pintura comenzaba a despegarse, lo que requería atención urgente.
Asimismo, la composición había sido alterada, ya que amplias secciones habían sido cubiertas por repintes y la tela sufrió un excesivo doblado al ser fijada al bastidor.
La antigüedad del barniz, que se había oscurecido con el tiempo, combinada con una acumulación de suciedad, opacaba los vibrantes colores que caracterizan la pintura.
Los primeros esfuerzos de restauración se dirigieron a volver a adherir los fragmentos de pintura desprendidos. A continuación, se procedió a extender el lienzo en su totalidad, recuperando los bordes previamente ocultos tras el bastidor.
Durante la limpieza de la obra, los repintes que escondían a los donantes fueron cuidadosamente eliminados; aunque este fue un proceso meticuloso que requirió bisturí, afortunadamente, las figuras estaban completamente intactas debajo de las capas adicionales de pintura.
Al despegar los bordes del lienzo que habían estado ocultos, la dimensión de la pintura aumentó considerablemente, lo que hizo necesario montarla en un nuevo bastidor. Además, se optó por un marco de estilo histórico que complementa mejor la obra en términos estéticos.
El cuadro, de 255 centímetros de altura por 177 de ancho, se presenta en formato vertical, con la Virgen María ocupando el eje central y mostrando su figura de manera prominente.
La Virgen de la Misericordia es una devoción mariana asociada con la Orden de la Merced, fundada en el año 1218 con el propósito de liberar a los cristianos cautivos.
Su representación tradicional incluye una Virgen coronada, cubierta con un manto blanco que se extiende para cobijar a los fieles; la única diferencia notable entre las representaciones de la Virgen de la Merced y la Virgen de la Misericordia es la presencia de un ángel en el pecho de esta última, que sustituye al escudo de la Merced.
Un acontecimiento significativo tuvo lugar en 1536, cuando la Virgen de la Misericordia se apareció a un labrador en la región italiana de Savona, sentándose sobre una piedra junto al arroyo Letimbro. Esta escena es precisamente la que se retrata en la pintura de Belmonte, lo que nos lleva a suponer que la pareja de donantes que decidió inmortalizarse en el cuadro tenía una devoción especial hacia la Virgen de Savona, pudiendo incluso tener raíces italianas.
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