• lunes 28 de noviembre del 2022

Un jurado habitual afirma culpable al varón que allanó la vivienda de un amigo en Toledo y le dió una despiadado paliza

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TOLEDO, 28 Sep.

El jurado habitual que a lo largo de un par de días ha asistido al enjuiciamiento de A.A., acusado de allanar en 2018 la vivienda de un amigo --A.A.S.-- en Alameda de la Sagra (Toledo) y propinarle una despiadado paliza, ha proclamado culpable al procesado, quedando el juicio visto para sentencia.

Los nueve pertenecientes de este jurado han considerado que el acusado es culpable de los delitos de allanamiento de morada, de lesiones y de daños, por los que se les enjuiciaba, al paso que estiman que no es merecedor de la suspensión de la pena ni de la solicitud de indulto.

Tras la lectura del veredicto, el fiscal ha ratificado la solicitud de 4 años y tres meses de prisión por el delito de allanamiento en certamen con lesiones, y veinte meses de multa a razón de 12 euros diarios por el delito de daños.

Igualmente, volvió a soliciar una indemnización de 14.600 euros por los días de perjuicio para la víctima, diez.000 mucho más por las consecuencias sufridas y 4.155,28 euros para la empresa de seguros que se encargó de los daños producidos en la vivienda de la víctima a lo largo de los hechos.

Respecto a la oportunidad de que en el momento en que el acusado haya cumplido 2 terceras unas partes de la condena o accediese al tercer nivel o independencia condicional, se procediese a su expulsión del territorio nacional por tiempo de siete años como sustitutiva al resto de la pena, el gerente del Ministerio Fiscal ha precisado que queda a cargo de que concurra el requisito de arraigo.

Por su parte, la acusación especial, aparte de adherirse a la pena reclamada por el fiscal, ha solicitado una mayor indemnización en término de compromiso civil, que justifica en las consecuencias que, tras la agresión, le quedaron a la víctima, el agobio postraumático sufrido por ámbas hijas y los daños de su vivienda donde sucedieron los hechos.

Por último, la defensa del encausado, con en comparación con delito de allanamiento y de lesiones, ha solicitado al presidente del tribunal que se imponga la pena mínima, a la que se tienen que utilizar dilaciones incorrectas, ya que los hechos juzgados sucedieron hace 4 años, aparte de mitigantes, por el hecho de que su representando en instante de los hechos se encontraba en estado de embriaguez.

Para el delito de daños ha requerido al tribunal que se le imponga una cuota mínima de 4 euros cada día, dado los bajos capital del procesado, al paso que se ha contrario a su expulsión. "Lleva toda su vida en España, está casado y tiene trabajo permanente. Podemos probar que tiene un claro arraigo, además de esto tiene un hijo de 12 años nacionalidad de españa".

En su declaración frente al tribunal, el encausado aseguró que asistió a ese hogar por el hecho de que de manera anterior el que fuera su amigo deseaba charlar con él y le había llamado a fin de que fuera a su casa. Nada mucho más ingresar se enzarzaron en una riña, que provocó distintos estropicios en el inmueble.

Admitió que asistió en estado de embriaguez al residencia de la víctima, que le abrió la puerta, si bien después se desdijo y aseguró que, más allá de haber bebido vodka, no se encontraba borracho.

Insistió en que no brincó la cancela ni derribó de una patada la puerta de entrada, así como le culpan tanto la Fiscalía como la acusación especial, pues siendo agosto iba en chanclas, zapato que le impediría hacer esas acción.

A.A., que manifestó haber tenido una relación prácticamente familiar con A.A.S tras la amistad que habían forjado sus respectivas mujeres, las dos de nacionalidad marroquí, explicó frente al tribunal que la seguridad entre los dos se truncó tiempo después. En ese instante, el no tenía trabajo y discutía "lo habitual" con su mujer, con lo que la mujer de la víctima, como amiga, le solicitó que dejase de tomar.

Pese a que el escrito del fiscal apunta que fue la reparación de un vehículo lo que provocó la agresión, el procesado negó este radical y relató que A.A.S tergiversó que entre su mujer y él había algo mucho más que una amistad, pensamiento que terminó dezmando esa relación. "Solo era la amiga de mi mujer, era paisana y me daba consejo".

"Él tengo por nombre y me mencionó que fuera a su casa para aclarar eso. Yo iba en chanclas y es realmente difícil romper una puerta blindada. Encima se encontraba borracho. Fue Antonio el que me abrió puerta, tras llamar yo al timbre", defensió el acusado, que añadió que fue A.A.S, quien le comenzó a insultar y le ha dicho algo tal como que "entre los 2 iba a salir de allí con las piernas por enfrente".

A continuación, según recordó, empezó una riña entre los dos, negando que fuera él quien cogiese una botella de vidrio y la rompiese con intención de atacar a A.A.S., al que tampoco le puso la rodilla en el cuello, ya que sabía que tenía un marcapasos. "Si lo hago se muere", ha aceptado.

De igual modo, rehazó haber despedazado distintas elementos por toda la vivienda, como sostiene la Fiscalía y la acusación, agregando que esos desperfectos se generaron en el avance de la riña por los "empujones" que los dos se dieron.

Por último, el procesado explicó que en el momento en que llegaron ámbas esposas, que venían juntas de Madrid en el vehículo de su mujer, él termina de alzar a A.A.S del suelo y salió en el vehículo de su mujer al centro de emergencias de Añover del Tajo por el hecho de que se encontraba sangrando bastante. Pero, según especificó, se encontraba cerrado y de ahí que entró a obtener una botella de agua en un bar, donde fue detenido por la Guardia Civil.

Mientras, la supuesta víctima manifestó que a A.A. le unía una relación de amistad, forjada por medio de sus mujeres, y de "asistencia", ya que daba dinero a su familia a fin de que tengan la posibilidad de sostener al hijo que tenían, si bien había "ideas y cosas" del procesado que no le encajaban y, de ahí que, deseó recortar ese hilo. "Y él logró lo que logró".

Aunque aceptó haber llamado por teléfono al procesado otro día, ha testificado que el día que sucedieron los hechos él se encontraba solo en el hogar, pues su mujer se había marchado a Bilbao con sus hijas y su madre, a conocer a una hermana. Contó que se encontraba tumbado en el sofá, en el momento en que A.A. pegó un "patadón" a la puerta, que se abrió de manera beligerante y entró en el salón.

"No me dio tiempo a sentarme. Entró en un segundo, comentando realmente fuerte y en árabe, para intimidarme. Sin mediar palabra se lió a puñetazos conmigo, igual que una ametralladora. Me dio todo cuanto deseó y mucho más", ha especificó la víctima, que aparte de garantizar que le daba "patadones en el pecho", mencionó que procuraba levantarse pero se lo impedía poniéndole la rodilla en el pecho.

A renglón seguido, recordó, el procesado rompió una botella de vino de 2 lts. vacía que había en casa de decoración, con intención de atacarle. "Creía que era el último día de mi vida. Puse la mano y forcejamos, de ahí que el tenía alguna herida", apuntó A.A.S, que asimismo mencionó de lo exaltado que se encontraba su atacante. "Debía tener algo de sustancia dentro".

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