• viernes 02 de diciembre del 2022

Una operación con 39 detenidos desmantela una red que estafó 250.000 euros suplantando 140 identidades

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La banda se encontraba domiciliada entre Madrid y Toledo y las detenciones fueron probables tras 15 registros practicados

TOLEDO, 7 Oct.

La Policía Nacional ha desarticulado en la 'Operación Teatro' una organización criminal domiciliada en las provincias de Madrid y Toledo que, presuntamente, llegó a estafar unos 250.000 euros tras suplantar identidades de 140 clientes del servicio de banca.

Se ha detenido a 39 personas y se han realizado 15 registros domiciliarios donde se han recuperado 281 documentos sustraídos, tres falsificados y 20 carnets de conducir robados preparados para cometer nuevos delitos.

La investigación se inició el mes pasado de enero tras entender la presencia de un conjunto ordenado, afincado primordialmente en las provincias de Madrid y Toledo, con una alta especialización en las estafas bancarias y financieras, entre otros muchos delitos, según comunica la Policía Nacional en publicación oficial.

Las pesquisas de los agentes dejaron saber el desempeño de la red criminal, que contaba aun con un conjunto de carteristas que se dedicaban a substraer documentaciones en el transporte público que más tarde facilitaban a la organización, quienes las empleaban para hacerse pasar por clientes del servicio frente entidades bancarias y abrir novedosas cuentas o conseguir automóviles.

En la cúspide de la organización estaba el primordial cabecilla de la trama, quien se prevalía de la predominación de su situación popular. Bajo su mando inmediato se ubicaban personas encargadas de hallar la documentación y su posterior reparto, tal como de la confección de los conjuntos de trabajo que se ocupaban de moverse y accionar por las distintas áreas de trabajo bancarias.

Un peldaño inferior estaría formado por el aparato de captación, encargados del reclutamiento y capacitación de la gente que actuaban en las áreas de trabajo bancarias, las que facilitaban sus cuentas corrientes para el desvío de fondos y reintegros en efectivo.

Estos servicios eran retribuidos con pagos en metálico o a través de substancias estupefacientes a personas desfavorecidas que captaban desde el local donde operaba el líder de la organización, llegando a usar métodos represivos con los mucho más reticentes a trabajar para la organización.

Por último, los nombrados conjuntos de actuación siempre y en todo momento estaban conformados por un sujeto de la máxima seguridad de la cúpula, quien a través de una dirección férrea disponía de la autonomía bastante para la ejecución de las órdenes oportunas a los humanos que se personarían en las ventanas bancarias o efectuarían las trasferencias a terceros integrantes.

Para ello no vacilaban en adoptar apariencias afines a la de sus lícitos dueños, usando de elementos de disfraz en el momento en que era preciso.

La metodología versaba en la comprobación de la presencia y desempeño de las cuentas bancarias de las víctimas a través de la solicitud de saldo o efectuar un microingreso.

Posteriormente procedían a la modificación del teléfono y mail, elementos de contacto entre banco y cliente, secuestrando la cuenta, al tener las comunicaciones de seguridad y empleo de su banca electrónica.

También, anterior petición de la situación global de la cuenta, hacían el reintegro en efectivo del dinero o el desvío a otras cuentas controladas por la organización.

A su vez disponían de una red de personas a sueldo que de forma inmediata sacaban en efectivo el máximo capital viable y lo transferían a terceras cuentas, con la intención de complicar el rastreo y trazabilidad del dinero frente a la oportunidad de que estas quedaran bloqueadas, una vez la victima denunciara los hechos.

La organización contaba con el apoyo de otros criminales los que, por medio de poderosos equipos informáticos, eran capaces de armar nóminas y vidas laborales, a fin de ofrecer acompañamiento y mayor probabilidad a las operaciones financieras que efectuaban con los DNI sustraídos.

Estas operaciones, no solo se ajustaban a las estafas en bancos o contratación de líneas de crédito en línea, sino incluía el tráfico ilícito de automóviles con la adquisición de vehículos de gama alta.

Tras conseguir los turismos con financiación conseguida empleando los documentos falsificados, los revendían en el mercado negro del norte de África antes que se descubriera el impago a las financieras y de este modo eludir probables órdenes de embargo que tengan la posibilidad de denegar su salida de España.

Uno de estos automóviles ha podido ser recuperado en el momento en que se disponían a embarcarlo en un buque con destino a Argelia.

Los estudiosos lograron revisar la presencia de en torno a 140 personas perjudicadas y un volumen de estafa de unos 250.000 euros.

La investigación acabó con la desarticulación de la organización, en un operativo en el que se ha detenido a 39 personas -como supuestos causantes de los delitos de pertenencia a organización criminal, estafa, falsedad reportaje, usurpación de estado civil y tráfico de drogas-, entre ellos el líder de la organización.

Se han realizado la entrada y registro en 15 domicilios, donde se han intervenido mucho más de 300 documentos de identidad españoles sustraídos, un vehículo de gama alta, joyas, substancias estupefacientes, tal como ordenadores, teléfonos móviles inteligentes y cantidad considerable de documentación importante para la investigación.

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