Albacete aprueba un presupuesto de más de 229 millones para 2026 con enmiendas políticas
El Ayuntamiento de Albacete ha aprobado sus Presupuestos Municipales para 2026, que alcanzan los 229.488.745 euros, tras incorporar enmiendas de concejales no adscritos. La cuantía incrementa en 315.000 euros respecto al proyecto inicial y supone un aumento del 10% respecto al ejercicio anterior.
El incremento proviene principalmente de partidas para gastos de personal, contratos de servicios públicos y fondos europeos del PAI, en un contexto de crecimiento presupuestario que refleja la apuesta del consistorio por políticas sociales, sostenibilidad y promoción económica. La aprobación se produce en un escenario político marcado por la fragmentación y las tensiones entre los diferentes grupos municipales.
El alcalde, Manuel Serrano, destaca que el presupuesto es expansivo y responsable, orientado a afrontar los retos sociales y económicos de la ciudad. Entre las prioridades figuran apoyo a la familia, vivienda, igualdad, cultura y empleo, además de una fuerte apuesta por la participación ciudadana, aunque algunos grupos políticos mantienen su rechazo por considerarlo resultado de negociaciones opacas.
Las enmiendas aprobadas incluyen ayudas para la mejora de la accesibilidad y eficiencia energética en viviendas, un plan para fomentar la natalidad y la adopción, y recursos destinados a infraestructuras en polígonos industriales. También se destinan fondos para programas de becas, empleo y emprendimiento, con especial énfasis en jóvenes y colectivos vulnerables.
El rechazo del Grupo Municipal Socialista y de otras formaciones refleja la tensión política en torno a la gestión presupuestaria. Los socialistas critican la falta de participación y consideran que las cuentas responden a intereses de un equipo de gobierno que mantiene alianzas inestables para garantizar la mayoría, en un escenario de posible endeudamiento y parálisis política.
De cara al futuro, la aprobación de estos presupuestos sitúa a Albacete en un escenario de crecimiento, con una gestión que busca equilibrar la inversión social y la estabilidad política. Sin embargo, la tensión entre los diferentes actores municipales evidencia un panorama marcado por la fragmentación y la necesidad de mayor diálogo para consolidar políticas a largo plazo.