España registra 2.026 fallecimientos por altas temperaturas en julio, 84 en Castilla-La Mancha
En julio, España experimentó 2.026 muertes atribuibles a las altas temperaturas, de las cuales 84 ocurrieron en Castilla-La Mancha. Este dato representa un aumento del 91% respecto al mismo mes del año anterior, cuando se registraron 1.060 fallecimientos. Además, julio de 2023 se sitúa como el segundo mes con mayor mortalidad por calor desde 2015, solo superado por julio de 2022, con 2.217 muertes.
El Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) ha evidenciado un impacto creciente del calor en la mortalidad poblacional, especialmente en personas mayores de 65 años, que constituyen la mayoría de los fallecidos. La distribución por comunidades autónomas revela que Cataluña lidera con 544 muertes, seguida de Andalucía y la Comunidad Valenciana. Castilla-La Mancha se encuentra en la sexta posición, con 84 muertes relacionadas con el calor.
Este aumento de fallecimientos se enmarca en un contexto de olas de calor que han afectado a la península en los últimos meses, y que ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de los colectivos más mayores y la necesidad de medidas preventivas. La situación ha sido objeto de debate político, en un momento donde se intensifican los esfuerzos por adaptar las políticas de salud pública y gestionar los efectos del cambio climático en la región.
Las cifras reflejan una tendencia preocupante que requiere atención a nivel de políticas públicas, con un enfoque en la protección de los colectivos vulnerables y la implantación de planes de emergencia estacionales. La comunidad política está en la mira por su gestión del plan de adaptación climática, que ha sido criticada por su lentitud en la implementación y difusión de medidas preventivas.
De cara al futuro, expertos advierten que la tendencia de aumento de temperaturas y eventos extremos podría agravarse si no se adoptan medidas urgentes de mitigación y adaptación. La comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, junto con otras regiones, enfrenta el reto de fortalecer sus sistemas de protección social y salud para reducir la mortalidad atribuible a las olas de calor en los próximos años.