Toledo acogerá en enero el Congreso Mundial del Pistacho, con 300 participantes y foco en innovación y mercado
El Palacio de Congresos de Toledo será sede del World Pistachio Congress los días 27 y 28 de enero, con una participación prevista de más de 300 inscritos. El evento reunirá a productores, comercializadores y expertos internacionales para impulsar la internacionalización del sector en Castilla-La Mancha, principal región productora en España.
Este congreso llega en un momento en que el cultivo de pistacho en Castilla-La Mancha vive una fase de crecimiento acelerado, con un 70% de las 70.000 hectáreas aún sin producir. La región lidera la producción nacional y ocupa la cuarta posición mundial en superficie cultivada, con perspectivas de expansión en los próximos años. La iniciativa busca fortalecer la posición del sector frente a mercados globales y mejorar las estrategias comerciales y de innovación.
El congreso abordará temas clave como la sostenibilidad del cultivo, las tendencias en salud y alimentación, y el análisis de mercados internacionales. Además, se pretende aprender de los principales países productores como Estados Unidos, Irán y Turquía, para aprovechar oportunidades en mercados emergentes y consolidar la reputación del pistacho español en el mundo.
Desde una perspectiva política, la organización del evento refuerza el liderazgo de Castilla-La Mancha en este cultivo y su apuesta por una agricultura moderna y sostenible. La comunidad ha consolidado su posición gracias a las políticas públicas y la inversión en investigación a través del Iriaf, que promueve la innovación y la calidad del producto.
El gobierno regional considera que el crecimiento del sector puede potenciar la economía local, crear empleo y mantener el cultivo como una actividad rentable y sostenible a largo plazo. La celebración del congreso en Toledo simboliza el reconocimiento internacional del esfuerzo regional en esta nueva oportunidad agrícola y comercial.
De cara al futuro, la región prevé que en los próximos cinco años la producción aumentará en torno a 8.000-10.000 hectáreas anuales, consolidando aún más su liderazgo. La estrategia incluye el impulso a la investigación, la innovación y la diversificación de productos derivados del pistacho, con el objetivo de posicionar a Castilla-La Mancha como referente mundial en este sector en crecimiento.