El sector vitivinícola de Castilla-La Mancha enfrenta una crisis por caída de consumo y exportaciones
El sector vitivinícola de Castilla-La Mancha se encuentra en una situación crítica, con una previsión de producción de unos 33 millones de hectolitros en la próxima campaña, un 10% menos que el año anterior y un 15% por debajo de la media de los últimos cinco años. Sin embargo, la demanda interna y las exportaciones continúan disminuyendo, con descensos del 6% y 5% respectivamente. La organización agraria UPA advierte que una cosecha que alcance los 39 o 40 millones de hectolitros agravaría la sobreproducción y presionaría aún más los precios, poniendo en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones. La situación refleja un contexto político marcado por la insuficiencia de instrumentos en la política agrícola comunitaria y las dificultades de un sector que demanda medidas urgentes. La incertidumbre sobre la evolución del mercado y el impacto de la reforma de la PAC, junto con las tensiones internacionales que afectan a los costes, como el incremento del gasóleo, configuran un escenario complejo. La comunidad política y las instituciones deben articular respuestas eficaces para evitar un colapso que afectaría a una de las actividades económicas más relevantes de Castilla-La Mancha. La próxima reunión de la Interprofesional del Vino, prevista antes de julio, será clave para definir estrategias ante la campaña que comienza en agosto, en un contexto de incertidumbre y necesidad de medidas de apoyo concretas.