En la pintoresca localidad de Campillo de Ranas, situada en la Sierra Norte de Guadalajara, el Ayuntamiento ha tenido que cerrar temporalmente al público debido a la ausencia total de personal administrativo. Esta situación, que podría llevar a una "parálisis" en la actividad municipal, ha sido denunciada por el alcalde Francisco Maroto, quien destaca la fragilidad que enfrentan los pequeños municipios en el entorno rural.
El Consistorio carece actualmente de un secretario municipal y de un auxiliar administrativo. Esta complicada situación se produce tras la renuncia del secretario por razones personales y la vacante del auxiliar que dejó su puesto tras concluir su contrato temporal. La falta de estos funcionarios ha imposibilitado el funcionamiento de servicios básicos, obligando al cierre del Ayuntamiento hasta que se puedan recuperar los recursos humanos necesarios.
En declaraciones a Europa Press, el alcalde Maroto ha expresado su frustración: "No hay nadie que pueda atender el Ayuntamiento. Estamos en una situación límite". Además, alertó que trámites vitales para los ciudadanos, como la obtención de licencias de obra, empadronamientos, registros civiles y pagos a proveedores, se encuentran completamente paralizados.
El alcalde ha enfatizado que la Corporación municipal ha estado trabajando para resolver esta situación "lo más pronto posible", aunque reconoció que la solución depende de otras instancias gubernamentales. Criticó la dependencia de la localidad de la Junta y la Diputación, señalando que "los plazos para cualquier respuesta son desesperadamente lentos".
Asimismo, Maroto ha resaltado la vulnerabilidad de los municipios pequeños ante la carencia de personal capacitado y la alta movilidad de los secretarios municipales. "En seis legislaturas he tenido siete secretarios. Las localidades pequeñas somos un trampolín: una vez que se capacitan, se dirigen a destinos más atractivos, dejándonos vulnerables", indicó el alcalde.
La preocupación de Maroto radica en que el cierre del Ayuntamiento tendrá repercusiones económicas y sociales significativas, ya que afectará la ejecución de pagos y la gestión de subvenciones esenciales. "No es solo un inconveniente administrativo; representa un perjuicio directo para la comunidad y la economía local", criticó, añadiendo también que las administraciones superiores carecen de la información y previsión necesarias para evitar estas crisis.
Es relevante mencionar que el último secretario que ocupó el cargo en el Ayuntamiento de Campillo de Ranas, y que también afectó a otros consistorios, fue Víctor San Vidal, exalcalde de Fontanar, quien fue juzgado y condenado por malversación en el ejercicio de su cargo. Su caso ha puesto de manifiesto una serie de problemas en la gestión administrativa local.
En medio de esta crisis, el Ayuntamiento ha solicitado la comprensión de los vecinos y ha asegurado que se les mantendrá informados sobre cualquier avance. Maroto concluyó señalando la necesidad urgente de una solución a un problema que él mismo considera "estructural" y que es común en gran parte del ámbito rural. "Lo único que pedimos es agilidad: que cuando un Ayuntamiento se quede sin secretario, no tenga que esperar meses para volver a funcionar", finalizó.
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