Toledo acoge a 60 familiares de víctimas del accidente de Urda con apoyo psicológico continuo
Familiares de desaparecidos en el accidente ferroviario de Urda siguen acogidos en Toledo con apoyo psicológico y sanitario de la Junta y entidades sociales.
Unas 50 o 60 personas, familiares de desaparecidos en el accidente ferroviario de Urda (Toledo), permanecían este sábado en la Casa de Ejercicios 'El Buen Pastor' de la capital toledana. Desde el pasado miércoles, el centro les ofrece alojamiento y atención, y 27 profesionales prestan apoyo psicológico. El número de acogidos se redujo de forma notable a lo largo de la jornada.
La cifra de personas presentes responde a la sucesión de notificaciones oficiales de la Guardia Civil. Durante la madrugada, numerosos familiares fueron recibiendo esas comunicaciones, y tras el desayuno comenzaron a regresar a sus domicilios. Este dato marca el ritmo de una crisis que, por su naturaleza, obliga a coordinar la información oficial con la necesidad de acompañamiento humano.
La directora del centro, Marta Gómez, describió estos días como especialmente duros. Según explicó, los familiares se apoyaron mutuamente, sobre todo en el jardín de la casa, donde compartieron largas horas de espera. Destacó también su serenidad y educación, en un contexto de enorme sufrimiento.
En términos organizativos, el centro disponía de capacidad suficiente: el miércoles tenía preparadas 105 camas, previstas para un grupo que debía llegar el viernes. La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha contactó con la institución tras hablar con el vicario de Toledo y solicitó su disposición para acoger a los afectados. La respuesta fue inmediata.
El despliegue asistencial combina varios actores. Participan operadoras ferroviarias como Renfe e Iryo, el Instituto de Medicina Legal, Cruz Roja, el Colegio de Trabajadores Sociales y Cáritas. Desde la noche del viernes, además, un equipo fijo del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), integrado por un médico y una enfermera, atiende en el mismo centro.
La visita de los Reyes de España el viernes a la Casa de Ejercicios añadió una dimensión institucional a la respuesta. Los monarcas se interesaron por los familiares y por los equipos que trabajan en el lugar, en un gesto que subraya el peso político y social de la tragedia. La Junta, por su parte, ha garantizado que el centro seguirá abierto el tiempo que sea necesario, incluidos traslados, avituallamiento y asistencia psicológica.
Más allá de la emergencia inmediata, el episodio plantea interrogantes sobre la coordinación entre administraciones, operadoras y entidades religiosas y sociales ante grandes catástrofes. La capacidad de respuesta de Castilla-La Mancha quedará también reflejada en las investigaciones y en el seguimiento a medio plazo de las familias afectadas.