Un fallo en el centro de control de Adif autorizó la marcha de los trenes antes del choque de Urda
Un fallo del sistema LZB y una autorización de Adif precedieron al choque entre un AVE y un Iryo en Urda (Toledo). Investigación abierta.
El Ministerio de Transportes atribuye el choque entre un AVE y un Iryo en Urda (Toledo) a una decisión del centro de control de Adif en Atocha, que autorizó reanudar la circulación normal de los trenes pese a no ajustarse a la normativa ferroviaria. El accidente se produjo a las 8.53 horas, pocos minutos después de esa autorización.
El origen del incidente se sitúa a las 8.32 horas, cuando falló el sistema de seguridad LZB. Esa avería obligó a detener seis trenes en un tramo de 90 kilómetros. Ocho minutos después, el operador dio luz verde para que todos los convoyes volvieran a circular con normalidad.
Según las fuentes del Ministerio, la normativa solo permitía avanzar a la vista, a unos 40 kilómetros por hora. Sin embargo, el AVE llegó a circular a 200 kilómetros por hora cuando se produjo la colisión. La diferencia entre lo permitido y lo ejecutado es el punto central de la investigación.
El caso sitúa en primer plano la responsabilidad compartida entre el gestor de infraestructuras y las empresas ferroviarias. Queda por determinar si la decisión del centro de control fue un error puntual, una falta de procedimientos claros o un fallo en la comunicación con los maquinistas. Las conclusiones oficiales serán decisivas para el debate político sobre la gestión de la red.
Más allá del episodio concreto, el accidente vuelve a poner el foco en la seguridad de la alta velocidad en España y en la necesidad de reforzar los protocolos ante fallos de los sistemas de señalización. La evolución de la investigación marcará si se producen cambios normativos o de organización en Adif.