Ecologistas advierten que el ozono causa el 50% de la población afectada en Castilla-La Mancha
El ozono en Castilla-La Mancha afectó a casi la mitad de su población en 2026, con graves implicaciones sanitarias y falta de medidas efectivas.
La contaminación por ozono en Castilla-La Mancha ha afectado en 2026 a aproximadamente un millón de habitantes, lo que representa el 47% de la población regional. Pese a una reducción del 13% en comparación con años anteriores, los niveles siguen siendo elevados y superan los estándares legales y de salud recomendados por la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud.
El informe de Ecologistas en Acción señala que el año 2026 fue especialmente propicio para la formación de ozono, debido a condiciones meteorológicas extremas, como veranos muy cálidos y olas de calor prolongadas. Estas condiciones, agravadas por el cambio climático, han contribuido a la acumulación del contaminante en zonas urbanas e industriales de la región.
El impacto en la salud pública es evidente. La organización estima que en 2026, hasta 500 muertes anuales en Castilla-La Mancha pueden estar relacionadas con la exposición a altos niveles de ozono, afectando especialmente a personas vulnerables como niños, mayores y enfermos respiratorios. La falta de medidas preventivas efectivas agrava la situación.
Desde el punto de vista político, la Junta de Castilla-La Mancha ha sido criticada por no actualizar ni poner en marcha planes autonómicos de mejora de la calidad del aire. La ausencia de una estrategia coordinada limita la capacidad para reducir las emisiones de precursores del ozono, como los vehículos diésel y las actividades industriales, y para implementar medidas de protección más estrictas.
El contexto político regional está marcado por una insuficiente inversión en políticas ambientales y una gestión que prioriza intereses económicos en sectores como el petroquímico y la ganadería, en detrimento de la salud pública. La falta de compromiso político se refleja en la limitada información y protocolos de actuación frente a episodios de alta contaminación.
De cara al futuro, la situación requiere un cambio de enfoque. La adopción efectiva de planes autonómicos, la regulación de actividades industriales y el impulso de energías renovables son esenciales para reducir la exposición al ozono. La comunidad debe exigir mayor atención y acciones concretas para proteger la salud y el medio ambiente en los próximos años.