Ingenieros de caminos ofrecen su ayuda para reforzar la seguridad ferroviaria tras el accidente de Urda
Los ingenieros de caminos se ofrecen a reforzar la seguridad ferroviaria tras el accidente de Urda (Toledo), con 69 fallecidos, y proponen medidas técnicas.
La Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil ha ofrecido su colaboración para reforzar la seguridad ferroviaria tras el accidente entre dos trenes ocurrido el miércoles 28 de octubre en Urda (Toledo), que ha dejado al menos 69 fallecidos. La organización sostiene que la seguridad ferroviaria se construye con ingeniería, tiempo y decisiones técnicas.
El contexto que dibuja la asociación es el de una red de alta velocidad española que figura entre las más extensas y liberalizadas del mundo. En ese marco, propone medidas concretas sobre los sistemas de control, mando y señalización. Según su planteamiento, es necesario reducir los fallos del LZB mediante redundancia informática y de alimentación, reforzar la protección física y acelerar la implantación plena de ERTMS nivel 2.
En cuanto a la operación degradada, la asociación defiende revisar los protocolos que se aplican cuando fallan los sistemas automáticos, para que sean más claros y cuenten con verificación cruzada, de modo que no dependan de la decisión última de una sola persona. Asimismo, pide reforzar plantillas, turnos y formación con simuladores, como ocurre en la aviación o la energía nuclear, y endurecer los requisitos para autorizar la circulación de trenes, con estudios de compatibilidad y pruebas experimentales tanto para el material rodante actual como para el nuevo.
Los ingenieros reclaman además más inversión en tecnología y mantenimiento, priorizada según análisis de riesgos detallados y acompañada de más investigación para anticiparse a los problemas. Por otra parte, proponen que la seguridad ferroviaria sea objeto de un acuerdo estable entre todas las fuerzas políticas, que la proteja de los cambios de Gobierno.
La asociación se ha comprometido a ponerse a disposición de la AITAT y de la autoridad judicial para el apoyo técnico que soliciten, y a elaborar en doce meses un informe técnico independiente sobre el estado de la red de alta velocidad. En palabras de la organización, "la confianza de los ciudadanos en su ferrocarril se recupera con hechos: análisis riguroso, inversión bien dirigida y decisiones técnicas en manos técnicas".